Presentación

Hay un interés creciente por el mejoramiento de la calidad de vida en el medio urbano que gira en torno del desarrollo social del individuo, dicho de otra manera, la ciudad al servicio de las personas. Diversos equipos de trabajo, compuestos por autoridades publicas, representantes sociales, profesionales e investigadores en ciencias humanas, dirigen esta corriente. Es así, que desde los años 1980s numerosas capitales europeas han puesto en marcha la estrategia de la innovación de sus estructuras urbanas, principalmente en su patrimonio cultural, con el fin de  aumentar la riqueza social y económica a sus habitantes. Esta riqueza o bienestar social significa poder realizar y satisfacer diferentes manifestaciones culturales, políticas, deportivas, de ocio, entre otras, lo que ha exigido una transformación de la ciudad, en su concepción física y funcional. Por mencionar unos ejemplos de esta nueva percepción del valor de lo urbano, vemos la aparición de trabajos arquitectónicos como la pirámide del Museo del Louvre en París, obra del arquitecto chino Ieoh Ming Pei, La Villa Olímpica de Poblenou para los juegos olímpicos de Barcelona en 1992. Al final del decenio de los 90s y principio del nuevo milenio vemos la misma estrategia urbana en las potencias mundiales emergentes. En la ciudad de Shangai, vemos como el auge de la innovación urbana no sólo beneficia al sector publico, sino también al desarrollo y expansión del gigante mercado chino. Testimonio de este crecimiento encontramos edificios emblemáticos como la sede de la Televisión Central de China (R. Koolhaas y O. Scheren). La sede de los juegos olimpicos de Pekin en 2008, es un ejemplo interesante ya que además de sus intenciones de posicionar a China como protagonista importante en el nuevo orden mundial, también denota ciertas falencias y hasta abusos del poder político contra su población.

cropped-IMG_rebec_0654_edit.jpg

La Rebeca

Estas estrategias de la “re-valoración” e innovación del espacio publico, son definidas por la identidad de la población. Desde este punto de vista, resulta interesante conocer los modos de vida, trabajo, educación, recreación, de las diferentes comunidades que componen dicha población, para entender aspectos como las posibles falencias al interior del tejido social e igualmente los aspectos positivos a fortalecer. Sólo conociendo estas calidades y realidades sociales, es posible definir los planes y hojas de ruta que conducen hacia un desarrollo urbano mas realista, entendido como el aprovechamiento óptimo de los recursos existentes (humanos y materiales) para el mejoramiento de los niveles de la calidad de vida. Así, como lo han logrado muchas ciudades, las capitales en vía de desarrollo pueden superarse y eventualmente competir con otras a nivel global.

“no puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados”

SMITH, Adam